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miércoles, 9 de mayo de 2012

Otoño

El árbol de mi quintita

Siempre que veo las hojas de los árboles cambiando de color y caídas en las veredas me acuerdo de Beba. Beba  es sobrina segunda de mi esposo. Cuando mis hijos eran chicos vivíamos en una localidad llamada paso del Cerro. Quinientos habitantes, sin agua de OSE y sin luz eléctrica. Mucha gente buena y bastante espacio como para que los niños tuvieran una niñez llena de juegos con amigos y espacios abiertos. Apenas terminaban las clases Beba llegaba en el tren desde Tacuarembó y se marchaba una semana antes de comenzar el siguiente año lectivo. Era como tener una hija más en verano. En su primer visita le pregunté:
-Aprendiste alguna poesía en la escuela?
-Sí.
-¿Me la decís?
Beba se paró derechita y recitó:


Al árbol de mi quintita,
un cambio le noté hoy,
sus hojas ya no son verdes,
otoño se las cambió.
El pillo las ha pintado, 
de rojo y de marrón,
algunas de amarillo,
a todas las transformó!

-Qué linda! ¿Y canción? ¿Sabés alguna canción?
-Sí
-Me la cantás?
Beba se volvió a parar y sin demora agregó la música y cantó:


Al árbol de mi quintita,
un cambio le noté hoy,
sus hojas ya no son verdes,
otoño se las cambió.
El pillo las ha pintado, 
de rojo y de marrón,
algunas de amarillo,
a todas las transformó!

Se terminaron los interrogatorios.


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