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viernes, 24 de mayo de 2013

Elsa Bornemann



Hace dos días yo realizaba un post sobre Elsa Bornemann. Hace un rato me avisaron que ha fallecido.No tengo palabras para manifestar mi pena. La vamos a extrañar. Un abrazo a mis amigas argentinas y a tí, Elsa, que transites caminos de luz.

Mayo. Mes del Libro. Día 24




El lobizón oculto y otras leyendas de miedo, de Ana María Shua.
 Me lo compré en la Feria Internacional del Libro, en el stand de La Brujita de Papel quien lo editó en 2012, en Bs As. Contiene cuatro leyendas: una quechua, dos mapuches y una guaraní. Cuando continué recorriendo la Feria...¿A quién encontré? A Ana María Shua firmando autógrafos. Un plus inesperado y valioso.

jueves, 23 de mayo de 2013

Mayo. Mes del Libro. Día 23


Al fin me puse al día!!!!
 A las de mi generación: Recuerdan haber leído este libro y haber derramado unas lágrimas? Lo encontré en una librería de la calle Corrientes y no resistí. Me lo traje y lo volví a leer.


Anna Sewell nació en Inglaterra en 1820 y falleció en 1878. En su juventud sufrió un accidente que la discapacitó  físicamente.  Su dependencia de los coches tirados por equinos para su traslado( no olvidemos la época) la convirtió en una observadora del trato y las condiciones en que vivían los caballos de tiro. Al parecer su libro (el único que escribió) iba destinado a las personas que trabajasen con caballos pero se convirtió en un clásico de la literatura infantil y juvenil que puede ser disfrutado por los adultos como corresponde con todo libro bien escrito que ha sido destinado a los niños.
 Narrador protagonista, Azabache  tuvo una buena infancia en una finca de Inglaterra hasta que un  acontecimiento obligó a su dueño a venderlo. Distintas aventuras y días de sufrimiento e intolerancia, bientratado unas veces, maltratado las más, siendo testigo de variados sufrimientos de otros caballos, encuentra al final del libro un hogar donde vuelve a recibir el cuidado merecido por sus servicios.
Un detalle curioso, su título original es Black Beauty, “Belleza negra” por ese motivo fue prohibido en Sud África en la época del apartheid. La estupidez humana unida a la ignorancia.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mayo. Mes del libro. Día 22


ELSA BORNEMANN

Elsa Bornemann es conocida por todos los chicos que gustan de leer y también por los grandes. Tengo varios de sus libros en mi biblioteca. He tomado este fragmento de un artículo publicado en Imaginaria. Les dejo el enlace para que puedan seguir leyendo.

Elsa Isabel Bornemann, hija de un relojero alemán y de una argentina descendiente de portugueses y españoles, nació en el barrio de Parque de los Patricios de la ciudad de Buenos Aires.
"—¡Bornemann, Elsa!
"—Presente, señorita.
"—Muy bien, ¿nos puede decir el nombre de su mamá?
"—Sí.
"—A ver, díganos.
"—Blancanieves.
"'La carcajada de todo el grado no le hizo mella, ni entonces ni después. Cada una de las veces en que la maestra preguntó, ella respondió lo mismo. Que su mamá se llamaba Blancanieves Fernández, y que era cierto.
'Cada vez que yo decía Blancanieves, todos empezaban: Ja ja, la mía Caperucita, la mía Cenicienta. Se creían que era un invento.'
"Pero no. Blancanieves Fernández es morena, descendiente de portugueses y españoles, casada —a disgusto de ambas familias— con el alemán, de Hannover, Wilhelm Karl Henri Bornemann, relojero y campanero venido y quedado para colocar reloj y campana del Concejo Deliberante.
"'Papá vino con otros alemanes en la época de Yrigoyen, pero en 1930 los agarró la revolución de Uriburu y no les quisieron pagar, entonces los compañeros volvieron a Alemania y lo dejaron a mi papá para que cobrara.'
"Colocando otro reloj en Harrod's, Henri se cruzó con Blancanieves que salía de la tienda bambolenado su morenez del bracete de una amiga. Henri no pudo resistir el resbaloso encanto latino. El resultado fueron tres hijas mujeres, incluyéndola a Elsa, la menor de todas." 


Mayo. Mes del libro. Día 21


MENTIR por María Teresa Andruetto

¿Qué puede hacer una niña tímida, de ocho, nueve, diez años, que tiene nariz grande, piernas flacas, ropa deslucida y que se sabe invisible para sus compañeras de grado? ¿Qué puede hacer esa niña a la que su madre ha contado cuentos cuando ella era la niña de la niña que hoy es, sino leer, leer desaforadamente todo lo que hay en su casa? ¿Y qué hay en su casa? Una mezcla de Twain y D´Amicis, de Stevenson y Tagore, de Dumas y Olegario Andrade, de Collodi y Kempis, una edición bellísima de El Quijote, varios Shakespeare en las ediciones populares de Tor, una Divina Comedia, un Decamerón, muchos libros sobre cooperativismo, muchas biografías y relatos de viaje, una colección de literatura política argentina que tiene desde Alberdi a Monteagudo, desde Moreno a Mansilla, con todo Sarmiento y todo Echeverría, y, sobre todo, mucha y buena literatura informativa, enciclopedias, diccionarios, historias universales y argentinas, historias de la música, del arte, de la fotografía, de la filatelia... porque no era la literatura sino el conocimiento lo que primaba en la casa y había que saber, saber cómo se hacen las cosas, cómo está compuesto el universo, cómo se generó la vida en la Tierra... porque los libros tenían un sentido utilitario y tal vez no hiciera falta leer una novela, pero cómo ignorar la evolución de la pintura desde Altamira hasta Picasso. Y yo, la niña que yo era, iba por esos libros inmensos que, sin duda, no comprendía, con el mismo desparpajo, con la misma irreverencia con que transitaba por las fotonovelas —Nocturno, Chabela, Idiliofilm— que había, a montones, en la casa de mi amiga Rosa, o por las hojas teñidas de sangre de la revista Así en las que el carnicero envolvía la carne que me habían mandado a comprar. Todo tenía para la imaginación de mis ocho, mis diez años, el mismo valor, porque yo iba por esos libros y diarios y revistas, buscando anécdotas, historias, para contárselas a mis compañeras de grado, historias que, mentirosa, contaba como propias. Iba a la escuela cada mañana, y en el recreo largo, me sentaba en un banco de cemento, en el patio y les contaba a mis compañeras de entonces algo que había leído el día anterior, una historia que alargaba o modificaba a mi antojo, para agregar suspenso o acabar a tiempo para regresar al aula. Ellas no sabían que esas historias no me pertenecían, que se trataba de episodios robados a los libros, y yo sentía por eso una inmensa vergüenza, pero lo mismo contaba, como un vicio cuya marcha no podemos detener, yo contaba. Lo que no sabía era que en aquellas historias narradas para que me quisieran mis compañeras de grado, yo estaba ejercitándome ya en esta pasión, en este delicado hacer, en esto que Abelardo Castillo llama el oficio de mentir.

Cactáceas y suculentas


















Me estuve dando el gusto con otras cactáceas. Las dejo por aquí.

Mayo. Mes del Libro. Día 20

Pepe Pelayo. Libros con humor. Para chicos y grandes.Este escritor cubano se ha hecho famoso por sus libros de humor donde recopila, entre otra cosas, colmos, adivinanzas, por qué, cuáles...

"PePe Pelayo recuerda que, cuando era chico, se acercó a los libros a través de su hermana mayor. Ella fue quien lo instó a leer cuentos clásicos, a conocer a autores como Julio Verne y Emilio Salgari y a descubrir los cómics, que sembraron en el autor el germen del humor, tan presente en toda su obra."
Para los que quieran leer el artículo completo les dejo el enlace http://www.imaginaria.com.ar/2011/04/pepe-pelayo-el-humor-que-se-comparte-se-disfruta-y-se-contagia/

Mayo. Mes del Libro. Día 19


"La invención de la escritura, que se produjo de manera independiente en muchos momentos en puntos alejados del mundo, incluso esporádicamente en la era moderna, debería figurar entre los más importantes logros intelectuales de la humanidad. Sin escritura, la cultura humana tal como la conocemos es inconcebible."

O. TZENG Y W. WANG
 citado por Maryanne Wolf en Cómo aprendemos a leer, 2008, Ediciones B, Barcelona.

Mayo. Mes del libro. Día 18

" Se han fijado en lo pintoresca que es la letra Y y en los incontables significados que tiene? El árbol es una Y, dos caminos que divergen forman una Y, dos ríos que confluyen, la cabeza de un burro y la de un buey, la copa con su pie, el lirio en el extremo de su tallo y el hombre que levanta sus brazos son una Y. Esta observación puede hacerse extensiva a todos los elementos de las diversas letra concebidas por el hombre" 

Víctor Hugo, citado por Maryanne Wolf en Cómo aprendemos a leer

martes, 21 de mayo de 2013

Mayo. Mes del libro. Día 17



Tomar la sopa para crecer sanos y fueretes como decía Graciela Cabal y leer para crecer hacia adentro.imagen tomada de la portada del facebook de la Biblioteca Mariano Moreno

viernes, 17 de mayo de 2013

Mayo. Mes del libro. Día 16



El cuento de Charles Perrault ilustrado por Roberto Innocenti. Traducción de Gabriela Villalba. Editado por Macmillan en 2012. Para disfrutar!! Este lo traje para mi amiga Ana Paula.

Mayo. Mes del libro. Día 15




Ilustrada por Roberto Innocenti. Editado por Kalandraka en 2013. La vieja historia. La historia que no termina porque los lobos continúan existiendo. Basta ver las noticias. Cuidemos a nuestras Caperucitas.

Mayo. Mes del Libro. Día 14



Hermoso afiche! Lo encontré  en https://www.facebook.com/pages/Biblioteca-Popular-y-Centro-Cultural-Rayuela/353839837368 
https://www.facebook.com/pages/Biblioteca-Popular-y-Centro-Cultural-Rayuela/353839837368




Mayo. Mes del Libro. Día 13



Imagen tomada de http://bibliocolors.blogspot.com/2013/05/frida-kahlo-dartista-personatge.html?spref=fb
Yo los invito a visitar esta página y a investigar, a leer sobre Frida.


jueves, 16 de mayo de 2013

Mayo. Mes del Libro. Día 12



Sigo tratando de ponerme al día. He dejado fragmentos de artículos muy interesantes porque quien tenga verdaderas ganas de leerlos puede irse hasta allí. Y pueden creer que vale la pena.

“Leemos porque esperamos. El verbo esperar tiene dos sentidos en español (que en otros idiomas exigen palabras diferentes): aguardar algo concreto y a la vez tener esperanza, desear algo que no sabemos si va a ocurrir. La literatura participa de los dos sentidos del verbo esperar: esperamos algo concreto de un libro (si es un libro de historia, hechos verdaderos; si es una novela policial, el crimen) pero a la vez esperamos algo nuevo y brumoso, algo que no sabemos, que todavía no nos han contado. No leemos libros sin expectativa, y los géneros (el policial, la literatura fantástica, la ciencia ficción) son inspiración, reglamento y a veces fuga de esa expectativa.” Pablo de Santis (fragmento)

Mayo. Mes del Libro. Día 11



"¿Por qué leer los clásicos?, pregunta y se pregunta Calvino en un brillante análisis de los motivos que puedan justificar su lectura, y después de dar múltiples argumentos termina con un argumento irrebatible donde se sintetiza todo lo que no se puede decir pero que vale la pena:"Porque es mejor leerlos que no leerlos".
Si los cuentos del mundo comenzaron con el Gilgameth, con un arca repleta de animales, con Ulises por mares poblados de sirenas, y siguieron con caballos voladores y alfombras voladoras y monstruos indescriptibles, bienaventurados los chicos y los jóvenes que heredaron tanta hermosura.
Lástima para los hombres grandes que no la supieron guardar. Lástima para el que perdió esa riqueza que nos abre un permiso y que nos incita a viajar hasta los lugares más secretos del mundo, y de uno mismo, porque los ritos de iniciación nunca se terminan. Y se olvidaron —ocupados en esas cosas llamadas importantes—, de seguir buscando la felicidad.
Y de paso, también, se olvidaron de querer imponer la justicia y cambiar el mundo. Se olvidaron de los deseos de "ser un bandido, estrangular corregidores libidinosos, proteger viudas y ser amados por singulares doncellas".
Gustavo Roldán (fragmento) Para leer el artículo completo vayan hasta:  http://www.imaginaria.com.ar/11/0/roldan.htm

martes, 14 de mayo de 2013

Mayo. Mes del libro. Día 10?

He estado alejada y estoy muy atrasada con Uds pero tengo una disculpa: he ido a visitar la Feria del Libro de Buenos Aires. Una fiesta!! Compré muchos libros y hasta tuve la felicidad de asistir a un espectáculo de Luis Pescetti. Los chicos aman a Luis y los grandes también.

Descubrí este ilustrador italiano, Roberto Innocenti y quiero compartir mi deslumbramiento.



Imagen tomada de aquí

Roberto Innocenti


Nació en 1940 en Bagno a Ripoli, una  población cerca de Florencia.  Sin haber cursado estudios artísticos, trabajó en Roma, en un estudio de animación y como cartelista a partir de los 18 años. Su carrera como ilustrador de libros infantiles se inició a partir de 1983 cuando ilustró "La Cenicienta". Ha recibido varios premios, entre ellos el American Library Association Notable, el premio Manzana de Oro de Bratislava y el Andersen en 2008.
Lo que más me llama la atención de sus dibujos son los detalles. Podría detenerme un largo rato en cada ilustración para “leerla” y descubrir sus secretos y a veces, incluso, algunas anticipaciones.
Encontré una entrevista en Literaharturainfanti.blogspot.com. De ahí les dejo este fragmento:

“Al inicio yo era un niño y lo vivía todo como un juego. No había televisión, ni videojuegos ni nada de esto, y lo que hacíamos era simplemente jugar y dibujar. Diseñar no era importante, solo era una profesión para vivir. Luego, pasando los años, descubrí que me gustaba diseñar, que era una cosa que me llenaba. 


La ilustración de libros era una cosa que inicialmente me gustaba, pero no daba para vivir y lo más importante era la supervivencia, comer. Hice otras cosas, carteles, diseño gráfico, artístico, proyectos y descubrí que había un campo internacional en esta profesión que desconocía. Finalmente llegué a una actividad que me llenaba y durante cuarenta y dos años he hecho del libro mi profesión. No es algo casual.”



jueves, 9 de mayo de 2013

Mayo. Mes del Libro. Día 9

Un clásico. El Maestro del género del cuento no puede faltar. Para releer a Horacio Quiroga aquí está su cuento famoso: A la deriva. Perteneciente a Cuentos de amor de locura y de muerte.


El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el

pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento, vió una

yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.

  El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre

engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La

víbora vió la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su

espiral; pero el machete cayó de plano, dislocándole las vértebras.

El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y

durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos

puntitos violeta, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente

se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia

su rancho.

El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y

de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como

relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la

pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de

garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.

Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un

trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa

hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de

ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un

ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.

  --¡Dorotea!--alcanzó a lanzar en un estertor.--¡Dame caña!

  Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres

tragos. Pero no había sentido gusto alguno.

  --¡Te pedí caña, no agua!--rugió de nuevo.--¡Dame caña!

  --¡Pero es caña, Paulino!--protestó la mujer espantada.

  --¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!

  La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó

uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.

  --Bueno; esto se pone feo--murmuró entonces, mirando su pie lívido y

ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la

carne desbordaba como una monstruosa morcilla.

  Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y

llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el

aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió

incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la

frente apoyada en la rueda de palo.

 Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a

su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del

Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú

corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.

  El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el

medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la

canoa, y tras un nuevo vómito--de sangre esta vez--dirigió una mirada

al sol que ya trasponía el monte.

La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y

durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el

pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con

grandes manchas lívidas y terriblemente dolorido. El hombre pensó que

no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir

ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban

disgustados.

La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y

el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta

arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.

 --¡Alves!--gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.

 --¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor!--clamó de nuevo, alzando

la cabeza del suelo.--En el silencio de la selva no se oyó un sólo

rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la

corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.

El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes,

altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas

bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro

también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre,

en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes

borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un

silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y

calma cobra una majestad única.

El sol había caído ya cuando el hombre, semi-tendido en el fondo de la

canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó

pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la

sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.

 El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y

aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del

rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría

en Tacurú-Pucú.

El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No

sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su

compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex-patrón

míster Dougald, y al recibidor del obraje.

¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de

oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya

entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura

crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una

pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.

Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando

a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que

iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el

tiempo justo que había pasado sin ver a su ex-patrón Dougald. ¿Tres

años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho

meses y medio? Eso sí, seguramente.

De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la

respiración también...

Al recibidor de maderas de míster Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había

conocido en Puerto Deseado, un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o

jueves...

El hombre estiró lentamente los dedos  de  la mano.

 --Un jueves...

 Y cesó de respirar.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cactáceas y suculentas










Siguiendo con los cactus, aquí van algunos.

Mayo. Mes del Libro. Día 8

La Ciencia Ficción relata hechos que pueden ser posibles dentro del marco de las Ciencias Físicas, Naturales o Sociales.

Este es uno de mis cuentos preferidos de Ray Bradbury: El ruido de un trueno

Para escucharlo pueden clicar acá