viernes, 17 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 14
Hermoso afiche! Lo encontré en https://www.facebook.com/pages/Biblioteca-Popular-y-Centro-Cultural-Rayuela/353839837368
https://www.facebook.com/pages/Biblioteca-Popular-y-Centro-Cultural-Rayuela/353839837368
Mayo. Mes del Libro. Día 13
Yo los invito a visitar esta página y a investigar, a leer sobre Frida.
jueves, 16 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 12
Sigo tratando de ponerme al día. He dejado fragmentos de artículos muy interesantes porque quien tenga verdaderas ganas de leerlos puede irse hasta allí. Y pueden creer que vale la pena.
“Leemos porque esperamos. El verbo esperar tiene dos sentidos
en español (que en otros idiomas exigen palabras diferentes): aguardar algo
concreto y a la vez tener esperanza, desear algo que no sabemos si va a ocurrir. La literatura participa
de los dos sentidos del verbo esperar: esperamos algo concreto de un libro (si
es un libro de historia, hechos verdaderos; si es una novela policial, el
crimen) pero a la vez esperamos algo nuevo y brumoso, algo que no sabemos, que
todavía no nos han contado. No leemos libros sin expectativa, y los géneros (el
policial, la literatura fantástica, la ciencia ficción) son inspiración,
reglamento y a veces fuga de esa expectativa.” Pablo de Santis (fragmento)
Artículo completo aquí: http://www.imaginaria.com.ar/2013/02/los-cristales-de-la-ficcion/#more-16075
Mayo. Mes del Libro. Día 11
"¿Por qué leer los
clásicos?,
pregunta y se pregunta Calvino en un brillante análisis de los motivos que
puedan justificar su lectura, y después de dar múltiples argumentos termina con
un argumento irrebatible donde se sintetiza todo lo que no se puede decir pero
que vale la pena:"Porque es mejor leerlos que no leerlos".
Si los cuentos del mundo
comenzaron con el Gilgameth, con un arca repleta de animales, con Ulises por
mares poblados de sirenas, y siguieron con caballos voladores y alfombras
voladoras y monstruos indescriptibles, bienaventurados los chicos y los jóvenes
que heredaron tanta hermosura.
Lástima para los hombres
grandes que no la supieron guardar. Lástima para el que perdió esa riqueza que
nos abre un permiso y que nos incita a viajar hasta los lugares más secretos
del mundo, y de uno mismo, porque los ritos de iniciación nunca se terminan. Y
se olvidaron —ocupados en esas cosas llamadas importantes—, de seguir buscando
la felicidad.
Y de paso, también, se
olvidaron de querer imponer la justicia y cambiar el mundo. Se olvidaron de los
deseos de "ser un
bandido, estrangular corregidores libidinosos, proteger viudas y ser amados por
singulares doncellas".
Gustavo Roldán (fragmento) Para leer el artículo completo vayan hasta: http://www.imaginaria.com.ar/11/0/roldan.htm
martes, 14 de mayo de 2013
Mayo. Mes del libro. Día 10?
He estado alejada y estoy muy atrasada con Uds pero tengo una disculpa: he ido a visitar la Feria del Libro de Buenos Aires. Una fiesta!! Compré muchos libros y hasta tuve la felicidad de asistir a un espectáculo de Luis Pescetti. Los chicos aman a Luis y los grandes también.
Descubrí este ilustrador italiano, Roberto Innocenti y quiero compartir mi deslumbramiento.
Imagen tomada de aquí
Roberto Innocenti
Nació en 1940 en Bagno a Ripoli, una población cerca de Florencia. Sin haber cursado estudios artísticos, trabajó
en Roma, en un estudio de animación y como cartelista a partir de los 18 años.
Su carrera como ilustrador de libros infantiles se inició a partir de 1983
cuando ilustró "La Cenicienta". Ha recibido varios premios, entre ellos
el American Library Association Notable, el premio Manzana de Oro de Bratislava
y el Andersen en 2008.
Lo que más me llama la atención de sus
dibujos son los detalles. Podría detenerme un largo rato en cada ilustración
para “leerla” y descubrir sus secretos y a veces, incluso, algunas
anticipaciones.
Encontré una entrevista en
Literaharturainfanti.blogspot.com. De ahí les dejo este fragmento:
“Al inicio yo era un niño y lo vivía todo
como un juego. No había televisión, ni videojuegos ni nada de esto, y lo que
hacíamos era simplemente jugar y dibujar. Diseñar no era importante, solo era
una profesión para vivir. Luego, pasando los años, descubrí que me gustaba
diseñar, que era una cosa que me llenaba.
La
ilustración de libros era una cosa que inicialmente me gustaba, pero no daba
para vivir y lo más importante era la supervivencia, comer. Hice otras cosas,
carteles, diseño gráfico, artístico, proyectos y descubrí que había un campo
internacional en esta profesión que desconocía. Finalmente llegué a una
actividad que me llenaba y durante cuarenta y dos años he hecho del libro mi
profesión. No es algo casual.”
jueves, 9 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 9
Un clásico. El Maestro del género del cuento no puede faltar. Para releer a Horacio Quiroga aquí está su cuento famoso: A la deriva. Perteneciente a Cuentos de amor de locura y de muerte.
El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento, vió una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque. El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vió la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de plano, dislocándole las vértebras. El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violeta, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho. El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento. Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba. --¡Dorotea!--alcanzó a lanzar en un estertor.--¡Dame caña! Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno. --¡Te pedí caña, no agua!--rugió de nuevo.--¡Dame caña! --¡Pero es caña, Paulino!--protestó la mujer espantada. --¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo! La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta. --Bueno; esto se pone feo--murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla. Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo. Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú. El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito--de sangre esta vez--dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte. La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente dolorido. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados. La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho. --¡Alves!--gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano. --¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor!--clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo.--En el silencio de la selva no se oyó un sólo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva. El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única. El sol había caído ya cuando el hombre, semi-tendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración. El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú. El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex-patrón míster Dougald, y al recibidor del obraje. ¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay. Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex-patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente. De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también... Al recibidor de maderas de míster Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Deseado, un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves... El hombre estiró lentamente los dedos de la mano. --Un jueves... Y cesó de respirar. |
miércoles, 8 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 8
La Ciencia Ficción relata hechos que pueden ser posibles dentro del marco de las Ciencias Físicas, Naturales o Sociales.
Este es uno de mis cuentos preferidos de Ray Bradbury: El ruido de un trueno
Para escucharlo pueden clicar acá
Este es uno de mis cuentos preferidos de Ray Bradbury: El ruido de un trueno
Para escucharlo pueden clicar acá
Saul Bass
Google me ha deleitado hoy con el homenaje a Saul Bass, brillante diseñador de títulos de crédito. Para quienes disfrutamos del cine esta es una parte importante, es el pórtico, es una gota que anticipa el menú que se acerca. Para recordar algunas participaciones les nombro El hombre del brazo de oro, Vértigo, Psicosis, Cabo de miedo.
Mayo. Mes del Libro. Día 7
Los libros no siempre son grandes. Los hay de bolsillo, los hay pequeños, minis, y muy minis, si se pued decir así. Estos son mini, de tamaño, no de contenido.No para llevar en el bolsillo, parecen hechos para llevar en el monedero. Su tapa mide 4 x 6 cm.
Aquí tenemos Cuentos de Duendes y Gnomos, editado por Mundo Mágico en 2011.Compilado por Marcelo Affif.
Los otros cuatro son de BONSAI, compilados por Jorge Stanojevic. Alicia en el País de las maravillas (2006),Cuentos de Aventuras (2007),Cuentos de Piratas (2006),Cuentos de Ciencia Ficción (2007)
lunes, 6 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 6
Conocemos al famoso caballero pero...su amada? Qué diría Dulcinea si encontrara alguien dispuesta a escucharla? Ahora tenemos la oportunidad: Gustavo Martín Garzo ha escrito las palabras de Dulcinea del Toboso.
Dulcinea y el Caballero Dormido fue editado por EDELVIVES, en 2005. Ilustrado por Pablo Auladell, me ha dejado una agridulce sensación de lo que no fue y de lo que es posible solo en los sueños. pero hay que leerlo.
domingo, 5 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 5
Para quienes hemos disfrutado del
mundo creado por Tolkien en La tierra Media este libro ejerce una atracción
poderosa. Nada más contemplar la extraordinaria ilustración de Lidia Postma
que se asoma en la tapa y se
despliega en el interior. Vemos como Tolkien
juega con los significados, el origen, la etimología de las palabras, sus
asociaciones, su poder insinuante y creador. Teje, con los misterios ocultos
en palabras, una red tan fuerte como la
de Ella Laraña para parir en la última lazada a Bilbo Bolsón
y todos los otros personajes que circulan por la Comarca. Escrito por David Day,
editado en 2012 por BLUME, Barcelona
sábado, 4 de mayo de 2013
Cactáceas y suculentas
Me ha entrado la locura por los cactus de tela. Hice varios pero estas son las primeras que armo para regalarle a una amiga.
Mayo. Mes del Libro. Día 3 (Porque lo estaba debiendo)
La palabra
"…Todo
lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que
suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las
muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que
glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados…
Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo,
metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner
todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las
limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes
ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como
aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las
trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema,
como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio,
regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque
una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita
adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra,
transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando
de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces…
Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor
apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los
conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras,
por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco
negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha
visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus,
idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde
pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la
tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras
luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo…
Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y
nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras."
Pablo Neruda De Confieso que he vivido
Mayo. Mes del Libro. Día 4
ODA AL DICCIONARIO PABLO NERUDA
LOMO de buey, pesado
cargador, sistemático
libro espeso:
de joven
te ignoré, me vistió
la suficiencia
y me creí repleto,
y orondo como un
melancólico sapo
dictaminé: "Recibo
las palabras
directamente
del Sinaí bramante.
Reduciré
las formas a la alquimia.
Soy mago".
cargador, sistemático
libro espeso:
de joven
te ignoré, me vistió
la suficiencia
y me creí repleto,
y orondo como un
melancólico sapo
dictaminé: "Recibo
las palabras
directamente
del Sinaí bramante.
Reduciré
las formas a la alquimia.
Soy mago".
El gran mago callaba.
El Diccionario,
viejo y pesado, con su chaquetón
de pellejo gastado,
se quedó silencioso
sin mostrar sus probetas.
viejo y pesado, con su chaquetón
de pellejo gastado,
se quedó silencioso
sin mostrar sus probetas.
Pero un día,
después de haberlo usado
y desusado,
después
de declararlo
inútil y anacrónico camello,
cuando por largos meses, sin protesta,
me sirvió de sillón
y de almohada,
se rebeló y plantándose
en mi puerta
creció, movió sus hojas
y sus nidos,
movió la elevación de su follaje:
árbol
era,
natural,
generoso
manzano, manzanar o manzanero,
y las palabras,
brillaban en su copa inagotable,
opacas o sonoras
fecundas en la fronda del lenguaje,
cargadas de verdad y de sonido.
después de haberlo usado
y desusado,
después
de declararlo
inútil y anacrónico camello,
cuando por largos meses, sin protesta,
me sirvió de sillón
y de almohada,
se rebeló y plantándose
en mi puerta
creció, movió sus hojas
y sus nidos,
movió la elevación de su follaje:
árbol
era,
natural,
generoso
manzano, manzanar o manzanero,
y las palabras,
brillaban en su copa inagotable,
opacas o sonoras
fecundas en la fronda del lenguaje,
cargadas de verdad y de sonido.
Aparto una
sola de
sus
páginas:
Caporal
Capuchón
qué maravilla
pronunciar estas sílabas
con aire,
y más abajo
Cápsula
hueca, esperando aceite o ambrosía,
y junto a ellas
Captura Capucete Capuchina
Caprario Captatorio
palabras
que se deslizan como suaves uvas
o que a la luz estallan
como gérmenes ciegos que esperaron
en las bodegas del vocabulario
y viven otra vez y dan la vida:
una vez más el corazón las quema.
sola de
sus
páginas:
Caporal
Capuchón
qué maravilla
pronunciar estas sílabas
con aire,
y más abajo
Cápsula
hueca, esperando aceite o ambrosía,
y junto a ellas
Captura Capucete Capuchina
Caprario Captatorio
palabras
que se deslizan como suaves uvas
o que a la luz estallan
como gérmenes ciegos que esperaron
en las bodegas del vocabulario
y viven otra vez y dan la vida:
una vez más el corazón las quema.
Diccionario, no eres
tumba, sepulcro, féretro,
túmulo, mausoleo,
sino preservación,
fuego escondido,
plantación de rubíes,
perpetuidad viviente
de la esencia,
granero del idioma.
Y es hermoso
recoger en tus filas
la palabra
de estirpe,
la severa
y olvidada
sentencia,
hija de España,
endurecida
como reja de arado,
fija en su límite
de anticuada herramienta,
preservada
con su hermosura exacta
y su dureza de medalla.
O la otra
palabra
que allí vimos perdida
entre renglones
y que de pronto
se hizo sabrosa y lisa en nuestra boca
como una almendra
o tierna como un higo.
tumba, sepulcro, féretro,
túmulo, mausoleo,
sino preservación,
fuego escondido,
plantación de rubíes,
perpetuidad viviente
de la esencia,
granero del idioma.
Y es hermoso
recoger en tus filas
la palabra
de estirpe,
la severa
y olvidada
sentencia,
hija de España,
endurecida
como reja de arado,
fija en su límite
de anticuada herramienta,
preservada
con su hermosura exacta
y su dureza de medalla.
O la otra
palabra
que allí vimos perdida
entre renglones
y que de pronto
se hizo sabrosa y lisa en nuestra boca
como una almendra
o tierna como un higo.
Diccionario, una mano
de tus mil manos, una
de tus mil esmeraldas,
una
sola
gota
de tus vertientes virginales,
un grano
de
tus
magnánimos graneros
en el momento
justo
a mis labios conduce,
al hilo de mi pluma,
a mi tintero.
De tu espesa y sonora
profundidad de selva,
dame,
cuando lo necesite,
un solo trino, el lujo
de una abeja,
un fragmento caído
de tu antigua madera perfumada
por una eternidad de jazmineros,
una
sílaba,
un temblor, un sonido,
una semilla:
de tierra soy y con palabras canto.
de tus mil manos, una
de tus mil esmeraldas,
una
sola
gota
de tus vertientes virginales,
un grano
de
tus
magnánimos graneros
en el momento
justo
a mis labios conduce,
al hilo de mi pluma,
a mi tintero.
De tu espesa y sonora
profundidad de selva,
dame,
cuando lo necesite,
un solo trino, el lujo
de una abeja,
un fragmento caído
de tu antigua madera perfumada
por una eternidad de jazmineros,
una
sílaba,
un temblor, un sonido,
una semilla:
de tierra soy y con palabras canto.
jueves, 2 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 2
Hace un tiempo Rosa me regaló este libro. Es de Gabriel Pacheco y eso ya es decir bastante. Es un ilustrador extraordinario y ha "escrito" este libro con sus dibujos. Como han visto se llama La bruja y el espantapájaros.
Muchas veces deseamos con mucha intensidad alguna cosa. Esperamos por ella, rogamos por ella y cuando llega muchas veces ni la vemos porque viene con vestidos que no reconocemos. Yo espero que este espantapájaros haya reconocido a su deseo cuando se presentó.
Editado en México, por el FCE para su colección Los especiales de A la orilla del viento, en el año 2011.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Mayo. Mes del Libro. Día 1
Que les parece empezar el Mes del Libro con estas hermosas ilustraciones? Son "casas de cuento" y nos encantaría vivir ahí. Y los libros son como casas que podemos recorrer y explorar. Tomé estas casas del facebook de Rincón del Libro y allí hay más.
Aida Jun http://www.junaida.com/
http://www.junaida.com/ blog/
Valentín Rekunenko http:// ggalleryslo.blogspot.com/ 2012/03/ rekunenko-valentin.htmlhttp://ggalleryslo.blogspot.com/2012/03/rekunenko-valentin.html
María Chukhlebova http://hiero.ru/Sova
Aida Jun http://www.junaida.com/
http://www.junaida.com/
Valentín Rekunenko http://
María Chukhlebova http://hiero.ru/Sova
Andrei Vereshchagin
Día de los trabajadores
El 1 de Mayo es un día que
recuerda a los ocho sindicalistas ejecutados en Estados Unidos por su participación en la
lucha por la obtención de la jornada laboral de ocho horas.
El 1 de Mayo de 1886 se inició la huelga. El día 4 alcanzó su
punto más alto con la Revuelta de Haymarket. El 11 de noviembre se realizó la
ejecución de Engel, Fisher, Parson y Spies. Louis Ling se había suicidado en su
celda. Fielden, Schwab y Neebe fueron condenados a cadena perpetua los dos
primeros y a trabajos forzados el tercero.
José Martí, que estaba entre los
periodistas, relata estos momentos. Su artículo fue publicado en “La Nación” en
enero de 1888.
Ya vienen por el pasadizo de las celdas, a cuyo remate se levanta
la horca; delante va el alcaide, lívido; al lado de cada reo marcha un
corchete. Spies va a paso grave, desgarradores los ojos azules, hacia atrás el
cabello bien peinado, blanco como su misma mortaja, magnífica la frente;
Fischer le sigue, robusto y poderoso, enseñándose por el cuello la sangre
pujante, realzados por el sudario los fornidos miembros. Engel anda detrás a la
manera de quien va a una casa amiga, sacudiéndose el sayón incómodo con los
talones. Parsons, como si no tuviese miedo a morir, fiero, determinado, cierra
la procesión a paso vivo. Acaba el corredor, y ponen el pie en la trampa; las
cuerdas colgantes, las cabezas erizadas, las cuatro mortajas.
Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firmeza; el de
Parsons, orgullo rabioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete,
se le ha hundido la cabeza en la espalda. Les atan las piernas, al uno tras el
otro, con una correa. A Spies el primero, a Fischer, a Engel, a Parsons; les
echan sobre la cabeza, como el apagavelas sobre las bujías, las cuatro
caperuzas. Y resuena la voz de Spies, mientras está cubriendo la cabeza de sus
compañeros, con un acento que a los que le oyen les entra en las carnes;
"La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas
palabras pudiera yo decir ahora". Fischer dice, mientras el vigilante
atiende a Engel: "Este es el momento más feliz de mi vida".
"¡Hurra por la anarquía!", dice Engel, que había estado
moviendo bajo el sudario las manos amarradas hacia el alcaide. "Hombres y
mujeres de mi querida América...", empieza a decir Parsons... Una seña, un
ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando
vueltas y chocando. Parsons ha muerto al caer, gira de prisa, y cesa; Fischer
se balancea, retiembla, quiere zafar del nudo el cuello entero, estira y encoge
las piernas, muere; Engel se mece en su sayón flotante, le sube y baja el pecho
como una marejada, y se ahoga; Spies, en danza espantable, cuelga girando como
un saco de muecas, se encorva, se alza de lado, se da en la frente con las
rodillas, sube una pierna, extiende las dos, sacude los brazos, tamborilea; y
al fin expira, rota la nuca hacia adelante, saludando con la cabeza a los
espectadores”.(1)
(1) Tomado de http://www.ugt.es/ugtpordentro/historia1demayo.htm
(en línea) consulta realizada el 1/05/ 2013
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