Para las amigas de Rosa.
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martes, 7 de abril de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Quitapenas uruguayos

Lo del amor a primera vista por los quitapenas no era broma. ya van naciendo. Pero, como a Ramón Preocupón, lo que me quitaba el sueño era que mis quitapenas no repararan sus energías, así que hice unas mini almohadas rellenas con Marcela para su descanso diurno. Ahora todos felices y si no me creen basta mirar sus caras. Estos dos grupos ya están viajando.domingo, 11 de enero de 2009
Quitapenas o quitapesares

Este fin de año, recibí de Rosa este precioso e inquietante libro: RAMÓN PREOCUPÓN, de Anthony Browne. Ahí tuve noticias de los muñecos quitapenas o quitapesares. Fue como apedrear la colmena como decimos por aquí. Me puse a investigar y descubrí un comentario deEwa Kulak :" Según la tradición de los indios Mayas del altiplano de Guatemala, cuando los niños tienen miedo o pesadillas por la noche, se los cuentan a los muñequitos antes de irse a dormir y luego los colocan debajo de la almohada. Al amanecer todos los problemas desaparecen.
De estos muñequitos mágicos existe hasta una canción de Tontxu: “Los muñecos quitapenas quitan las penas que tengo, se las cuento muy bajito y me las curan en silencio. Y debajo de mi almohada duermen siempre mis muñecos y si tengo alguna pena yo sin ella me despierto. Y yo que nunca creí en amuletos ni hechiceros, explícame qué hago yo contando penas a muñecos.”
De estos muñequitos mágicos existe hasta una canción de Tontxu: “Los muñecos quitapenas quitan las penas que tengo, se las cuento muy bajito y me las curan en silencio. Y debajo de mi almohada duermen siempre mis muñecos y si tengo alguna pena yo sin ella me despierto. Y yo que nunca creí en amuletos ni hechiceros, explícame qué hago yo contando penas a muñecos.”
Decidí hacerle a Rosa unos muñequitos quitapenas y como estaba lejos de mi máquina de coser hice éstos (en realidad son en su mayoría muñequitas) de hilo recordando una muñeca que tenía mi tía Ana y que cuidaba con mucho cariño. Antes, en el campo, las madres tenían que ingeniarse para que sus hijas tuvieran una muñeca y este tipo era muy común.
Rosa: que estas muñecas cumplan su función mientras me hago más ducha en las quitapenas, que me encantaron, realmente. Gracias por el libro.Abrazo
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