martes, 8 de mayo de 2012

Libros, chocolates...¡Qué delicia!


Siempre que alguien llega con muchos regalos yo recuerdo a Martín el pescador, personaje de María Elena Walsh, que volvió del fondo del mar cargado con paquetes y paquetitos. Esta vez fue mi hijo que volvió de la Feria del Libro de Buenos Aires con una mochila llena de libros y otras cosillas. Trajo la saga completa de Tom Ripley ( cinco novelas) de Patricia Highsmith. Al personaje lo deben conocer por el cine como El talentoso Ripley pero estoy segura que los libros deben estar mucho más jugosos.
Cinco novelas de Stephen King. El segundo tomo de la saga Millenium de Stieg Larsson. El primero ya lo leí, por eso había pedido el segundo. Se hizo una película pero me niego a verla hasta no haber leído los tres tomos. Una novela de Amanda Hocking: El viaje. Confieso no haber oído ni de la autora ni del libro. Después les contaré. También Pasión y Traición: Los amores secretos de remedios de Escalada de San Martín. Este vino con un plus: Dedicatoria a mi nombre y firma de la autora, Patricia Canale, (regalo doble). También cuentos gráficos de Lovecraft.
A eso agrego los chocolates, alfajores, unas medias largas, gordas, abrigaditas, muy locas, para las noches de invierno en que me quedo levantada hasta tarde cosiendo, leyendo o haciendo cualquier manualidad y todavía tengo que sumar los quesos que la Caperucita me trajo de Colonia, las caravanas, el perchero con lechuzas, el marcador de páginas, en fin, yo no sé si todo esto es regalo anticipado del Día de la Madre o del Día del libro. Lo que les digo es que me falta solamente la estufa encendida y un café (sirve un chocolate o capuchino) para olvidarme del mundo y ponerme a leer.

lunes, 7 de mayo de 2012

Muñecas en EVA

Para las que quieran aprender a hacer muñecas en EVA les dejo dos enlaces. El de Quiane y el de de Crise y Keilla

Mayo. Mes del Libro. Día 7








Hoy les dejo unas ilustraciones de Anthony Browne, escritor e ilustrador. Es uno de los principales creadores de libros álbum. IBBY le otorgó en el año 2000 el premio Andersen en la categoría ilustrador. Sus libros demuestran que podemos leer las letras escritas pero también las imágenes. Para saber más, navega en la web y encontrarás muchas ilustraciones de este artista.

Mi Bitácora Lectora: La Piedra azul

Mi Bitácora Lectora: La Piedra azul

domingo, 6 de mayo de 2012

Mayo. Mes del libro. Día 6



"Mientras el poeta fue un narrador, sólo pudo contar con la tradición oral para rebasar el círculo de sus auditores inmediatos. La escritura le ha permitido dirigirse a la posteridad. Gracias al libro, puede pretender, al menos en teoría, hablar a toda la humanidad."   Robert Escarpit

"En las situaciones más adversas, hombres y mujeres han sobrevivido -o han enfrentado la muerte con coraje- gracias a una frase impresa en una hoja de papel, o un libro oculto entre sus ropas, o un poema dejado en la ranura de una puerta, como sucedía en los campos de concentración o en las prisiones del horror" 
Javier Torre

"El arte de leer es, en gran parte, el arte de hallar la vida en los libros y comprenderla mejor gracias a ellos."
 André Maurois

Les dejo algunos enlaces para que, usando la XO,  visiten estos lugares. 


mibitacoralectora.blogspot.com

caperucitascomplices.blogspot.com

www.luispescetti.com

www.imaginaria.com.ar

sábado, 5 de mayo de 2012

Mayo. Mes del libro. Día 5




Hoy les dejo otra vez a Caperucita Roja, pero en la versión de los hermanos Grimm. Es bueno leer las dos para compararlas. La ilustración que acompaña es una muñeca hecha por mi amiga Nancy, de Florida.


 Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que la empezaron a llamar Caperucita Roja. Un día su madre le dijo:
-Ven, Caperucita Roja, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, “Buenos días”, ah, y no andes curioseando por todo el aposento.”

-No te preocupes, haré bien todo”, -dijo Caperucita Roja, y tomó las cosas y se despidió cariñosamente
 La abuelita vivía en el bosque, como a un kilómetro de su casa. Y no más había entrado Caperucita Roja en el bosque, siempre dentro del sendero, cuando se encontró con un lobo. Caperucita Roja no sabía que esa criatura pudiera hacer algún daño, y no tuvo ningún temor hacia él.
 -Buenos días, Caperucita Roja, -dijo el lobo.
-Buenos días, amable lobo.
 - ¿Adonde vas tan temprano, Caperucita Roja?
 - A casa de mi abuelita.
- ¿Y qué llevas en esa canasta?
 - Pastel y vino. Ayer fue día de hornear, así que mi pobre abuelita enferma va a tener algo bueno para fortalecerse.
 - ¿Y adonde vive tu abuelita, Caperucita Roja?
 - Como a medio kilómetro más adentro en el bosque. Su casa está bajo tres grandes robles, al lado de unos avellanos. Seguramente ya los habrás visto,contestó inocentemente Caperucita Roja. El lobo se dijo en silencio a sí mismo:
 -“¡Qué criatura tan tierna! qué buen bocadito, y será más sabroso que esa viejita. Así que debo actuar con delicadeza para obtener a ambas fácilmente.”
Entonces acompañó a Caperucita Roja un pequeño tramo del camino y luego le dijo: -Mira Caperucita Roja, que lindas flores se ven por allá, ¿por qué no vas y recoges algunas? Y yo creo también que no te has dado cuenta de lo dulce que cantan los pajaritos. Es que vas tan apurada en el camino como si fueras para la escuela, mientras que todo el bosque está lleno de maravillas.

Caperucita Roja levantó sus ojos, y cuando vio los rayos del sol danzando aquí y allá entre los árboles, y vio las bellas flores y el canto de los pájaros, pensó: “Supongo que podría llevarle unas de estas flores frescas a mi abuelita y que le encantarán. Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me atraso un poquito, siempre llegaré a buena hora.” Y así, ella se salió del camino y se fue a cortar flores. Y cuando cortaba una, veía otra más bonita, y otra y otra, y sin darse cuenta se fue adentrando en el bosque. Mientras tanto el lobo aprovechó el tiempo y corrió directo a la casa de la abuelita y tocó a la puerta. -¿Quién es? -preguntó la abuelita.
-Caperucita Roja, -contestó el lobo.
 -Traigo pastel y vino. Ábreme, por favor.
 - Mueve la cerradura y abre tú, -gritó la abuelita, -estoy muy débil y no me puedo levantar.
 El lobo movió la cerradura, abrió la puerta, y sin decir una palabra más, se fue directo a la cama de la abuelita y de un bocado se la tragó. Y enseguida se puso ropa de ella, se colocó un gorro, se metió en la cama y cerró las cortinas.

Mientras tanto, Caperucita Roja se había quedado colectando flores, y cuando vio que tenía tantas que ya no podía llevar más, se acordó de su abuelita y se puso en camino hacia ella. Cuando llegó, se sorprendió al encontrar la puerta abierta, y al entrar a la casa, sintió tan extraño presentimiento que se dijo para sí misma: “¡Oh Dios! que incómoda me siento hoy, y otras veces que me ha gustado tanto estar con abuelita.”
 Entonces gritó: -¡Buenos días!, pero no hubo respuesta, así que fue al dormitorio y abrió las cortinas. Allí parecía estar la abuelita con su gorro cubriéndole toda la cara, y con una apariencia muy extraña.
-¡!Oh, abuelita! -dijo, -qué orejas tan grandes que tienes.”
 - Es para oírte mejor, mi niña, -fue la respuesta.
- Pero abuelita, qué ojos tan grandes que tienes.
- Son para verte mejor, querida.
 - Pero abuelita, qué brazos tan grandes que tienes.
- Para abrazarte mejor.
 -Y qué boca tan grande que tienes.
 - Para comerte mejor! Y no había terminado de decir lo anterior, cuando de un salto salió de la cama y se tragó también a Caperucita Roja.

Entonces el lobo decidió hacer una siesta y se volvió a tirar en la cama, y una vez dormido empezó a roncar fuertemente. Un cazador que por casualidad pasaba en ese momento por allí, escuchó los fuertes ronquidos y pensó, “¡Cómo ronca esa viejita! “Voy a ver si necesita alguna ayuda.”
 Entonces ingresó al dormitorio, y cuando se acercó a la cama vio al lobo tirado allí.
¡Así que te encuentro aquí, viejo pecador! -dijo él.¡Hacía tiempo que te buscaba! Y ya se disponía a disparar su arma contra él, cuando pensó que el lobo podría haber devorado a la viejita y que aún podría ser salvada, por lo que decidió no disparar. En su lugar tomó unas tijeras y empezó a cortar el vientre del lobo durmiente. En cuanto había hecho dos cortes, vio brillar una gorrita roja, entonces hizo dos cortes más y la pequeña Caperucita Roja salió rapidísimo, gritando:
-¡Qué asustada que estuve, qué oscuro que está ahí dentro del lobo!. Y enseguida salió también la abuelita, vivita, pero que casi no podía respirar. Rápidamente, Caperucita Roja trajo muchas piedras con las que llenaron el vientre del lobo. Y cuando el lobo despertó, quiso correr e irse lejos, pero las piedras estaban tan pesadas que no soportó el esfuerzo y cayó muerto.

Las tres personas se sintieron felices. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a su casa. La abuelita comió el pastel y bebió el vino que le trajo Caperucita Roja y se reanimó. Pero Caperucita Roja solamente pensó: “Mientras viva, nunca me retiraré del sendero para internarme en el bosque, cosa que mi madre me había ya prohibido hacer.”


También se dice que otra vez que Caperucita Roja llevaba pasteles a la abuelita, otro lobo le habló, y trató de hacer que se saliera del sendero. Sin embargo Caperucita Roja ya estaba a la defensiva, y siguió directo en su camino. Al llegar, le contó a su abuelita que se había encontrado con otro lobo y que la había saludado con:
 -Buenos días”, pero con una mirada tan sospechosa, que si no hubiera sido porque ella estaba en la vía pública, de seguro que se la hubiera tragado. –Bueno, -dijo la abuelita, -cerraremos bien la puerta, de modo que no pueda ingresar.
Luego, al cabo de un rato, llegó el lobo y tocó a la puerta y gritó:
 -¡Abre abuelita que soy Caperucita Roja y te traigo unos pasteles!
 Pero ellas callaron y no abrieron la puerta, así que aquel hocicón se puso a dar vueltas alrededor de la casa y de último saltó sobre el techo y se sentó a esperar que Caperucita Roja regresara a su casa al atardecer para entonces saltar sobre ella y devorarla en la oscuridad. Pero la abuelita conocía muy bien sus malas intenciones. Al frente de la casa había una gran olla, así que le dijo a la niña:
-Mira Caperucita Roja, ayer hice algunas ricas salsas, por lo que trae con agua la cubeta en las que las cociné, a la olla que está afuera.
 Y llenaron la gran olla a su máximo, agregando deliciosos condimentos. Y empezaron aquellos deliciosos aromas a llegar a la nariz del lobo, y empezó a aspirar y a caminar hacia aquel exquisito olor. Y caminó hasta llegar a la orilla del techo y estiró tanto su cabeza que resbaló y cayó de bruces exactamente al centro de la olla hirviente, ahogándose y cocinándose inmediatamente. Y Caperucita Roja retornó segura a su casa y en adelante siempre se cuidó de no caer en las trampas de los que buscan hacer daño.




Y no pude resistir la tentación de agregar este poema de Gabriela Mistral que aprendí cuando niña, hace un tiempito.



Caperucita Roja

Caperucita ha entrado, olorosa de bayas.
Le tiemblan en las manos gajos de salvia en flor.
“Deja los pastelitos; ven a entibiarme el lecho”.
Caperucita cede al reclamo de amor.
De entre la cofia salen las orejas monstruosas.
“¿Por qué tan largas?”, dice la niña con candor.
Y el velludo engañoso, abrazando a la niña:
“¿Para qué son tan largas? Para oírte mejor”.
El cuerpecito tierno le dilata los ojos.
El terror en la niña los dilata también.
“Abuelita, decidme ¿por qué esos grandes ojos?”
“Corazoncito mío, para mirarte bien…”
Y el viejo Lobo ríe, y entre la boca negra
tienen los dientes blancos un terrible fulgor.
“Abuelita, decidme ¿por qué esos grandes dientes?”
“Corazoncito, para devorarte mejor…”
Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos ásperos
el cuerpecito trémulo, suave como un vellón,
y ha molido las carnes y ha molido los huesos
y ha exprimido como una cereza el corazón.

Y este otro del español Francisco Villaespesa:

Caperucita

Caperucita, la más pequeña
De mis amigas, ¿en dónde estás?
-Al viejo bosque se fue por leña,
Por leña seca para amasar.
-Caperucita, di, ¿no ha venido?
¿Cómo tan tarde no regresó?
-Tras ella todos al bosque han ido,
Pero ninguno se la encontró.
-Decidme, niño, ¿qué es lo que pasa?
¿Qué mala nueva llegó a tu casa?,
¿Por qué esos llantos?, ¿por qué esos gritos?
¿Caperucita no regresó?
-Sólo trajeron sus zapatitos,
¡Dicen que un lobo se la comió!

Y ya que estamos cierro con esta versión humorada de la argentina Elsa Bornemann:

Carta a Caperucita Roja:

Niña del cuento, te pido ayuda
no me abandones en esta duda
¿Andabas tan encaperuzada,
que, a causa de eso, no veías nada?

Como es posible Caperucita
que confundieras a tu abuelita,
tal vez tenia cara de loba,
¿era tan rara? (o tu eras boba)




viernes, 4 de mayo de 2012

Mayo. Mes del Libro. Día 4

Imagen tomada de acá




Nos estamos reeditando, trayendo hasta este lugar un post anterior para dejar una nota sobre los orígenes del libro.
 De todas las herramientas creadas por el hombre en su inacabable ingenio y poder de construcción para facilitar su vida y ampliar sus facultades, el libro debe ser el más importante. Permitió a la humanidad aumentar la capacidad de su memoria, intercambiar información, comunicar opiniones y sentimientos a más personas, ayudó a pensar y formar opinión, aumentó su capacidad de conocimiento y modificó, por lo tanto, la relación entre pares y con el entorno.
Siempre pensamos al libro unido a la creación de la escritura. Pero aquí habría que decir sobre el libro oral. ¿Libro oral? ¿Qué es eso? El hombre sintió desde siempre la necesidad de perdurar y una de las formas que encontró fue la de transmitir sus pensamientos, hazañas… Cuando comenzó a emitir sus sonidos significativos los viejos fueron los primeros libros. No podían cazar, no podían llevar a cabo grandes esfuerzos físicos para beneficio de la tribu, el clan o la aldea pero eran la memoria del grupo. Narraban alrededor del fuego lo que había sucedido, incluso antes de que nacieran porque otro lo había contado. Guardaban los conocimientos preciosos, las experiencias. Esta memoria personal y social enriquecía al grupo y le proporcionaba identidad y cohesión.
Aún hoy hay muchos conocimientos no escritos. La gente de campo suele transmitir oralmente las fórmulas para curar, el uso de las hierbas, la sabiduría sobre el gran libro de la Naturaleza, en general.
Extraordinarias obras literarias se transmitieron en forma oral durante mucho tiempo. No es casual que esas obras fueran concebidas como poesía. La rima, los estribillos y paralelismos funcionaban como ayuda-memorias. Basta recordar, como ejemplo muy conocidos: el Salterio de la literatura hebrea, El Cantar de Mío Cid y el Romancero españoles, la Canción de Rolando en Francia, el Canto de los Nibelungos en Alemania.
Si bien la forma definitiva, la unificación de los poemas homéricos se logró a través de la escritura, los acontecimientos narrados en La Ilíada y en La Odisea ya eran conocidos a través de la transmisión oral.
Para llegar al libro como objeto, al libro físico, la humanidad necesitó la escritura y un soporte.
El soporte y los materiales fueron cambiando a través de tiempo y lugares. Arcilla, hojas de papiro, cuero de animales. Hueso, marfil, cuerdas con nudos, piedras, papel, materiales plásticos. Sin olvidar la “escritura” a través de dibujos en las cuevas, en las señales de humo, en el sonido de los tambores, en los silbidos de los pastores en las montañas canarias.

La escritura nació, como casi todo en la historia de la humanidad, por la necesidad.

En una región de gran fertilidad, donde los cereales como el trigo y la cebada se daban en forma casi espontánea, el nombre se hizo sedentario para poder sembrar, cuidar lo sembrado, cosechar, guardar. Esto sucedió hace unos diez mil años en la llamada "Medialuna de las tierras fértiles"
El hombre tuvo que asentarse, lo que le creó otra necesidades: se hizo necesaria la distribución del trabajo, fuerzas militares para evitar la amenaza de otros pueblos, oficios artesanales para la creación de objetos diversos (recipientes para guardar el grano, herramientas para el laboreo de la tierra…) Lo complejo de todas estas operaciones hizo que la memoria no fuera suficiente teniendo en cuenta además que el excedente en las cosechas posibilitó el comercio. La necesidad de llevar un registro y de organizar todas esos grupos humanos seguramente fue lo que dio paso a la escritura. Ahora bien, esto que se dice en tan pocas líneas fue proceso de mucho tiempo y seguramente nada fácil.

Fuente consultada:
ESCOLAR SOBRINO, Hipólito. Historia social del libro. Madrid, Asociación Nacional de Bibliotecarios, Archiveros y Arqueólogos.






jueves, 3 de mayo de 2012

Compartido por Rina

Sí, lo compartió Rina y me pareció muy útil. Se los dejo aquí, un lugar con tutoriales para todo, o casi todo.

Mayo. Mes del Libro. Día 3.



Hoy vamos vestidos de poesía. De la mano del poeta afro-cubano Nicolás Guillén. El texto en verso despierta la música que duerme en nosotros y nos asoma a las más profundas connotaciones del lenguaje. Por aquí quedan: un poema que habla de nuestras raíces, de la mezcla de razas que es nuestra América, Balada de los dos abuelos y dos musicalizados, el Son para niños antillanos por Ana Belén y Mariposa en la voz de Pablo Milanés. Espero que los disfruten.


MARIPOSA

Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida de palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
—tal como en una rosa azul de la pradera—
sobre la linda rosa de tu cara...

Quisiera
ser un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.




UN SON PARA NIÑOS ANTILLANOS

Por el Mar de las Antillas
Anda un barco de papel:
Anda y anda el barco barco,
Sin timonel.

De La Habana a Portobelo,
De Jamaica a Trinidad,
Anda y anda el barco
Sin capitán.

Una negra va en la popa,
Va en la proa un español:
Anda y anda el barco,
Con ellos dos.

Pasan islas, islas, islas,
Muchas islas, siempre más;
Anda y anda el barco,
Sin descansar.

Un cañón de chocolate
Contra el barco disparó,
Y un cañón de azúcar, azúcar,
Anda y anda le contestó.

Ay, mi barco marinero,
Con su casco de papel
Ay, mi barco negro y blanco
Sin timonel

Allá va la negra negra,
Junto junto al español;
Anda y anda el barco barco
Con ellos dos.








miércoles, 2 de mayo de 2012

Mayo. mes del libro.Día 2


Les dejo el cuento de Caperucita,  la versión de Charles Perrault

“Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tan bien que todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.
-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
-¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.
-¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.
-Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.
El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
-¿Quién es?
-Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía. La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá. El lobo tiró de la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
-¿Quién es?
Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:
-Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá.
Caperucita Roja tiró de la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:
-Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
-Es para abrazarte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!
-Es para correr mejor, hija mía.
Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!
-Es para oírte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!
-Es para verte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!
-¡Para comerte mejor!
Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.”

Moraleja
 Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

Y aquí el enlace para que se deleiten contemplando algunas hermosas ilustraciones sobre Caperucita. También los remito al blog de Débora y Rosa

Mayo, mes del Libro. Día 2

Imagen tomada de Rincón del libro

martes, 1 de mayo de 2012

Mayo: mes del Libro


Imagen tomada de aquí



Hoy comienza el mes de Mayo, que para nosotros es el mes del libro porque recordamos la fundación de la Biblioteca Nacional que fue un 26 de Mayo. La idea es poder publicar, durante todos los días del mes, algo referido a los libros. Comienzo hoy con estas palabras del gran Federico García Lorca.


Medio pan y un libro


Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931. 

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Septiembre de 1931

El Sal de Nohemi

Terminé hoy esta Mami negra primitiva del Sal que organizó Nohemi de Ratón parchado. Hace tiempo que quería empezar con estas muñecas primitivas y esta me ha dado la oportunidad de hacerlo. Gracias a Nohemi por tomarse el trabajo de organizar el Sal.

Día de loa trabajadores

Imagen tomada de aquí


Un buen día para todos/as los trabajadores/as!!

jueves, 26 de abril de 2012

23 de Abril Día del Idioma Español


El origen de nuestro idioma es el latín vulgar, o sea el hablado por el vulgo, el pueblo. Este latín vulgar  se enriqueció con vocablos de los habitantes de la península ibérica, cuando llegaron los romanos ampliando su imperio. Los íberos aportaron palabras como camino, abedul, camisa, lanza, cerveza y muchas otras. Los griegos agregaron otras sustancias a este caldo, en distintas épocas, por ejemplo: escuela, huérfano, golpear y ni que hablar de los prefijos y sufijos griegos y latinos que hasta hoy usamos para ir formando palabras. Tan viejos y tan nuevos!
Alrededor del siglo IV los llamados pueblos bárbaros  galoparon hacia el sur de Europa  y fueron responsables de dejar en el campo de batalla espía, guerra, guante, trampa, heraldo sin contar los apellidos que se formaron con sus patronímicos, por ahí andan los Ramírez, los González, los Bermúdez y otros ez. Esto es de una tremenda riqueza. Lindo para investigar. Allá por el siglo VIII le tocó el turno a los moros, llegaron desde África y eran matemáticos, ingenieros, astrónomos. Nos enseñaron los números que facilitaron nuestra vida, crearon obras de regadío para irrigar sus fabulosos jardines y nos regalaron palabras para descansar como almohada, palabras para perfumar como azahar, palabras para cocinar: acelga, azúcar, almíbar, taza, albóndiga, alfajor, aceite. Palabras para construir como zaguán, albañil, alcantarilla, adoquín, adobe, azotea, azulejo. Palabras para comerciar como aduana y arancel.  Pero eso es solamente el origen. Sumemos la influencia de los vascos, de las lenguas precolombinas, palabras incorporadas del inglés, del francés y otros idiomas que se han españolizado y tendremos el mejor idioma, apetitoso, sabroso y suculento. Comparto con Uds este pensamiento de Azorín: "El idioma llega a ser para nosotros como un licor que paladeamos, y del cual no podemos ya prescindir. Prescindir en el ensayo, en la busca de todos sus escondrijos, de todas sus posibilidades, de todas sus puridades. Ya somos, con tanto beber de este licor, beodos del idioma."  

Y dos poemas que hablan de las palabras:

Hay palabras redondas,
como mundo,
como hueco, como sol.
Hay palabras que acompañan,
como luz,
como perro,
como sombra.
Hay palabras que lloran
como lluvia.
Hay palabras amargas,
como tónico
y difíciles como lo siento.
Hay palabras grandotas,
como castigo
o como grito.
Hay palabras que ríen,
como agua, como circo.
Y las hay tristes,
como fin.
Hay palabras y palabras.
Hay las que se dicen
y las que se callan.
Hay las que duelen
y las que alegran
y las que abren puertas
misteriosas. 
(Palabras-Cecilia Roggero)



Hermano, tuya es la hacienda…

la casa, el caballo y la pistola…
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo…
mas yo te dejo mudo… ¡mudo!…
Y cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción ? 

(Hermano- León Felipe) 


martes, 24 de abril de 2012

Delantal



Este delantal con su Caperucita aplicada se va para Bs As este fin de semana. De Caperucita para Alicia.

Frío y fuego


 El frío ya está acá. Hace dos días hicimos limpiar la estufa a leña y hoy la encendimos. Había que ver como los gatos se congregaban frente al fuego! Bení, Fiona y Orión ya conocen sus bondades pero para los pequeños, Princesa, Llovizna y Antifaz fue toda una novedad; se acercaron despacito, observaron y llegaron a la conclusión que era algo buenísimo. Ocuparon un sofá y creo que ese va a ser su lugar preferido hasta la Primavera. 
El fuego congrega. El hombre es el único animal que puede producirlo. Y en la historia de la humanidad su conocimiento le  otorgó el poder: la posibilidad de cocinar sus alimentos, de defenderse, de abrigarse y una cosa muy importante para el pensamiento y la creación de las palabras: junto a él nacieron los primeros narradores. Al reunirse por la noche junto al fuego en la profundidad de la cueva los hombres compartieron sus vivencias del día y no fue suficiente con contarlas con sonidos, también las contaron con tallas y pinturas en la roca. Mientras el fuego alumbraba las tinieblas el hombre supo mezclar las tinturas vegetales, muchas veces con su propia orina para narrarnos sus hazañas de caza, las reales y las deseadas. 
Las distintas mitologías han creado variados relatos al respecto pero en casi todos ellos el fuego aparece como posesión de los dioses que los hombres han tenido que robar. Mowgli, el niño creación de Kipling, cuando contempla por primera vez  el fuego cree que es una planta que tiene el sol en su interior. Y los griegos creían que el sol era Apolo cruzando el cielo en su carro de fuego. 
El fuego de la chimenea nos causa siempre el mismo asombro y ensimismamiento. Podemos contemplarlo todas las veces con ojos nuevos. 

lunes, 23 de abril de 2012

Cartera-gato

La vi en la web y tomé la idea, aunque agregué el detalle de la cola.Después de hacerla descubrí que el original está aquí. y lleva el cierre al costado. A esta le puse el cierre atrás y tuve que cortar el gato en dos. Es para una amiga a la que le gustan los gatos. Espero que le guste.