lunes, 19 de enero de 2009

Angelito

Amigas: Para empezar el año con lo mejor ahí va este angelito para tod@s uds. con mucho cariño.

Porclana fría


Domingo, lluvia, frío inesperado en enero, nietos para entretener. Es la hora de la siesta, pero a los niños no les gusta dormir a esa hora, yo detestaba hacerlo, es la hora más misteriosa si uno consigue mantenerse despierto y los adultos duermen, es la hora de buscar tesoros, hacer travesuras e inventarse cosas. Eureka! vamos a hacer porcelana fría para modelar. Sorpresa! No hay almidón de maíz, no tengo ganas de salir y aunque salga es posible que no haya ningún lugar donde comprar. Esto todavía pasa en las ciudades pequeñas, domingo más siesta da como resultado todo cerrado. Revuelvo la cocina buscando un sustituto porque los niños a esa hora reclaman : HACÉ LA MASA, ABUELA!. Qué encontré? Harina de arroz! Qué descubrimiento! Quedó una estupenda masa para modelar, se puede colorear igual que la tradicional porcelana fría ( o biscuit, o porcelanicrón, o pasta francesa) Claro, no sé si se puede llamar porcelana fría porque el elemento base de ésta es el almidón de maíz. Así que por ahora será la masa Lupe que ayudó a hacerla y sacó las fotos que acompañan. Les pongo la receta por si quieren probarla.
Masa Lupe

Ingredientes:

1 taza de harina de arroz

1 taza de cola vinílica

2 cucharadas soperas de aceite de cocina

1 tacita de las de café de agua (y un poquito más que agregué cuando la estaba cocinando porque estaba quedando muy seca, depende de la consistencia de la cola vinílica, la mía estaba muy concentrada)

1 cucharadita de té de formol.

Crema para manos para el manoseo.

Se mezcla todo menos el formol en sartén, se lleva a fuego bajo y se revuelve con cuchara de madera hasta que la masa empieza a cocinarse. SE NOTA PORQUE NO SE PEGA EN LOS DEDOS .

Se saca, se pone sobre la mesada , se agrega el formol. CUIDADO CON ASPIRAR,ES TÓXICO.

Se amasa mientras está caliente, (pobres manitos! )hasta que adquiere consistencia suave. Usamos la crema para manos mientras amasamos y siempre que manoseamos la masa.

La usamos enseguida por motivos obvios pero tal vez convendría dejarla descansar envuelta en nailon y en la heladera.

Nota: el formol permite su conservación pero si la hacemos solamente para jugar un rato, podemos sustituir por jugo de limón o vinagre.

Espero que le sirva a alguien. Suerte!



jueves, 15 de enero de 2009

Decoupage

Esta tablita para el pan con decoupage, la hice hace tiempo para una de mis hijas y la descubrí ahora en su casa. Le hice la foto y se las muestra ahora. ¿Verdad que invita a un buen desayuno?

Composición en rojo y negro

En estos días de verano con mis nietos mimosos vacacionando en casa no hay mucho tiemp para el blog, pero trataré de mantenerme al día porque ya sé que uds están del otro lado. Aquí está Frodo que se ubicó solito para esta foto que me gustó mucho como quedó. Saludos para los que disfrutan del verano de distintas maneras y para los que están en pleno inviern, también saludos y un poco de calor desde aquí (que hay bastante)

domingo, 11 de enero de 2009

Quitapenas para Rosa
















Quitapenas o quitapesares


Este fin de año, recibí de Rosa este precioso e inquietante libro: RAMÓN PREOCUPÓN, de Anthony Browne. Ahí tuve noticias de los muñecos quitapenas o quitapesares. Fue como apedrear la colmena como decimos por aquí. Me puse a investigar y descubrí un comentario de
Ewa Kulak :" Según la tradición de los indios Mayas del altiplano de Guatemala, cuando los niños tienen miedo o pesadillas por la noche, se los cuentan a los muñequitos antes de irse a dormir y luego los colocan debajo de la almohada. Al amanecer todos los problemas desaparecen.
De estos muñequitos mágicos existe hasta una canción de Tontxu: “Los muñecos quitapenas quitan las penas que tengo, se las cuento muy bajito y me las curan en silencio. Y debajo de mi almohada duermen siempre mis muñecos y si tengo alguna pena yo sin ella me despierto. Y yo que nunca creí en amuletos ni hechiceros, explícame qué hago yo contando penas a muñecos.”
Decidí hacerle a Rosa unos muñequitos quitapenas y como estaba lejos de mi máquina de coser hice éstos (en realidad son en su mayoría muñequitas) de hilo recordando una muñeca que tenía mi tía Ana y que cuidaba con mucho cariño. Antes, en el campo, las madres tenían que ingeniarse para que sus hijas tuvieran una muñeca y este tipo era muy común.
Rosa: que estas muñecas cumplan su función mientras me hago más ducha en las quitapenas, que me encantaron, realmente. Gracias por el libro.Abrazo


jueves, 1 de enero de 2009

Feliz 2009!!

De tanto repetirla, la expresión, a veces, parece vacía. Quisiera hoy cargarla de significado. Que este 2009 asome generoso en todo lo que tenemos derecho, derechos tan elementales y tan importantes! Generoso en salud, en trabajo, en amigos, en paz, en dignidad, en familia, en amor, derecho a un techo, a una mesa tendida y una almohada mullida. Derecho a soñar y derecho a luchar por esos sueños. Un año generoso en energía, en fuerza interior, en abrazos.

FELIZ AÑO NUEVO

bonne année

gelukkig nieuwjaar

HAPPY NEW YEAR

Buon anno

laimigu Jauno gadu

feliz ano novo

an nov fericit

gott nytt ar

sábado, 27 de diciembre de 2008

Atardecer




Débora, Juan Manuel y Martín sorprendieron este glorioso atardecer desde la ruta 30.


Para lo que gusten guardar


Sobres de tela personalizados para Celina, Débora,Guadalupe y Paloma para lo que quieran guardar.

Para Mónica


La bolsita para guardar la lana o el hilo mientras teje y un guarda agujas de tricot para Mónica, sobre todo para que cuando yo vaya a pedir agujas prestadas, las encuentre enseguida.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Almohadones


Para los chiquitos, medianos y grandecitos.

Tiempo de regalos 2

Bolsitas para la ropa interior. Tienen una flor aplicada que combina con la cinta que cierra la boca de la bolsa.

Tiempo de regalos




Feliz Navidad!











Este es mi árbol de Navidad que nació a partir de un gajo de limonero. Es el mismo del año pasado al que voy agregando ramas y distintos elementos. Lo último que agregué fue ese pajarito que encontré en http://decoeuracao.blogspot.com/. Habría muchas cosas para sumar, pero ya saben como es esto, regalos para hacer, casa para organizar, amigos y familiaresa los que hay que llamar o enviar correo. contestar a todas las felicitaciones, cosas ricas para la cena que hay que ir pensando y dejando pronto sin hablar de aquella receta fabulosa con que alguna amiga aparece a último momento y si no la pruebas, te mueres. Pero es una época preciosa, lo mejor es saber de esos amigos de los que no te enteras en todo el año, pero aparecen ahora para decir
-Hola! mi corazón te recuerda
Qué bueno, saber que siempre están ahí.
Para esos amigos, para los de todos los días y para los circunstanciales que pasan por aquí:
MUY FELIZ NAVIDAD: QUE DIOS BENDIGA A TODOS!




joyero 2

Orilla,
Exterior,

Interior.
Lo encontré hace tiempo en una revista que se llama "Ideas", pero ahora no la pude encontrar. Desde que ordené las revistas no encuentro nada (Qué paradoja). Así que corté dos círculos de 40cm de diámetro, los uní mediante el bies del orillo. Corté dos círculos de 32cm de diámetro, uní con costura por el borde enfrentando derecho con derecho, dejé un lugar sin coser para dar la vuelta y pasar otra costura. (este es el círculo interno)
Coloqué el círculo pequeño centrado sobre el grande e hice las costuras que aparecen en la foto. Son cuatro costuras que marcan "gomos" que serán los bolsillos. A 2cm del punto central se pasa una costura en redondo. En el círculo grande hice una costura a 1,50cm del borde y otra a 1,50 de la anterior. Por ahí pasa el cordón para atar. Del lado de afuera hacemos dos ojales a mano para sacar las puntas del cordón y poder atar. Espero que se entienda.
Hace poco lo encontré en Internet convertido en costurero con un alfiletero en su interior. Me pareció una excelente idea y fue cuando recordé este joyero que solía hacer.


Joyero para viaje




Este joyero es especial para llevar cuando viajamos, tiene bolsillos internos para que no se mezcle la bijú (qué lío se arma!)


martes, 16 de diciembre de 2008

Un regalo de Navidad

A los alumnos de sexto año de Escuela 3, gracias por los buenos deseos. Anduve buscando este cuento para Uds. Lo leí por primera vez cuando era niña y es uno de los cuentos relacionados con la Navidad que más me gustan. Ahora lo encontré en http://enlavalla.wordpress.com/ y se los pongo como mi regalo de Navidad. No olviden que un buen compañero para las vacaciones puede ser un buen libro ( y para toda la vida también). Ahora que tienen las "compu", se han convertido en una generación de lectores que maneja otro soporte para la lectura. Sáquenle todo el provecho posible. Si desean alguna recomendación sobre sitios de buena lectura, comuníquense. Buenas vacaciones y buena entrada a la etapa liceal !

EL REGALO DE LOS REYES MAGOS O. Henry.

Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y setenta centavos estaban en céntimos. Céntimos ahorrados, uno por uno, discutiendo con el almacenero y el verdulero y el carnicero hasta que las mejillas de uno se ponían rojas de vergüenza ante la silenciosa acusación de avaricia que implicaba un regateo tan obstinado. Delia los contó tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y al día siguiente era Navidad.
Evidentemente no había nada que hacer fuera de echarse al miserable lecho y llorar. Y Delia lo hizo. Lo que conduce a la reflexión moral de que la vida se compone de sollozos, lloriqueos y sonrisas, con predominio de los lloriqueos. Mientras la dueña de casa se va calmando, pasando de la primera a la segunda etapa, echemos una mirada a su hogar, uno de esos departamentos de ocho dólares a la semana. No era exactamente un lugar para alojar mendigos, pero ciertamente la policía lo habría descrito como tal. Abajo, en la entrada, había un buzón al cual no llegaba carta alguna, Y un timbre eléctrico al cual no se acercaría jamás un dedo mortal. También pertenecía al departamento una tarjeta con el nombre de “Señor James Dillingham Young”.La palabra “Dillingham” había llegado hasta allí volando en la brisa de un anterior período de prosperidad de su dueño, cuando ganaba treinta dólares semanales. Pero ahora que sus entradas habían bajado a veinte dólares, las letras de “Dillingham” se veían borrosas, como si estuvieran pensando seriamente en reducirse a una modesta y humilde “D”. Pero cuando el señor James Dillingham Young llegaba a su casa y subía a su departamento, le decían “Jim” y era cariñosamente abrazado por la señora Delia Dillingham Young, a quien hemos presentado al lector como Delia.
Todo lo cual está muy bien. Delia dejó de llorar y se empolvó las mejillas con el cisne de plumas. Se quedó de pie junto a la ventana y miró hacia afuera, apenada, y vio un gato gris que caminaba sobre una verja gris en un patio gris. Al día siguiente era Navidad y ella tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a Jim. Había estado ahorrando cada centavo, mes a mes, y éste era el resultado. Con veinte dólares a la semana no se va muy lejos. Los gastos habían sido mayores de lo que había calculado. Siempre lo eran. Sólo un dólar con ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Su Jim. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad -algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim. Entre las ventanas de la habitación había un espejo de cuerpo entero. Quizás alguna vez hayan visto ustedes un espejo de cuerpo entero en un departamento de ocho dólares. Una persona muy delgada y ágil podría, al mirarse en él, tener su imagen rápida y en franjas longitudinales. Como Delia era esbelta, lo hacía con absoluto dominio técnico. De repente se alejó de la ventana y se paró ante el espejo. Sus ojos brillaban intensamente, pero su rostro perdió su color antes de veinte segundos. Soltó con urgencia sus cabellera y la dejó caer cuan larga era.Los Dillingham eran dueños de dos cosas que les provocaban un inmenso orgullo. Una era el reloj de oro que había sido del padre de Jim y antes de su abuelo. La otra era la cabellera de Delia. Si la Reina de Saba hubiera vivido en el departamento frente al suyo, algún día Delia habría dejado colgar su cabellera fuera de la ventana nada más que para demostrar su desprecio por las joyas y los regalos de Su Majestad. Si el rey Salomón hubiera sido el portero, con todos sus tesoros apilados en el sótano, Jim hubiera sacado su reloj cada vez que hubiera pasado delante de él nada más que para verlo mesándose su barba de envidia.La hermosa cabellera de Delia cayó sobre sus hombros y brilló como una cascada de pardas aguas. Llegó hasta más abajo de sus rodillas y la envolvió como una vestidura. Y entonces ella la recogió de nuevo, nerviosa y rápidamente. Por un minuto se sintió desfallecer y permaneció de pie mientras un par de lágrimas caían a la raída alfombra roja.
Se puso su vieja y oscura chaqueta; se puso su viejo sombrero. Con un revuelo de faldas y con el brillo todavía en los ojos, abrió nerviosamente la puerta, salió y bajó las escaleras para salir a la calle.Donde se detuvo se leía un cartel: “Mme. Sofronie. Cabellos de todas clases”. Delia subió rápidamente Y, jadeando, trató de controlarse. Madame, grande, demasiado blanca, fría, no parecía la “Sofronie” indicada en la puerta
.-¿Quiere comprar mi pelo? -preguntó Delia.
-Compro pelo -dijo Madame-. Sáquese el sombrero y déjeme mirar el suyo.
La áurea cascada cayó libremente.
-Veinte dólares -dijo Madame, sopesando la masa con manos expertas.
-Démelos inmediatamente -dijo Delia.
Oh, y las dos horas siguientes transcurrieron volando en alas rosadas. Perdón por la metáfora, tan vulgar. Y Delia empezó a mirar los comercios en busca del regalo para Jim.Al fin lo encontró. Estaba hecho para Jim, para nadie más. En ningún comercio había otro regalo como ése. Y ella los había inspeccionado todos. Era una cadena de reloj, de platino, de diseño sencillo y puro, que proclamaba su valor sólo por el material mismo y no por alguna ornamentación inútil y de mal gusto… tal como ocurre siempre con las cosas de verdadero valor. Era digna del reloj. Apenas la vio se dio cuenta de que era exactamente lo que buscaba para Jim. Era como Jim: valioso y sin aspavientos. La descripción podía aplicarse a ambos. Pagó por ella veintiún dólares y regresó rápidamente a casa con ochenta y siete centavos. Con esa cadena en su reloj, Jim iba a vivir ansioso de mirar la hora en compañía de cualquiera. Porque, aunque el reloj era estupendo, Jim se veía obligado a mirar la hora a hurtadillas a causa de la gastada correa que usaba en vez de una cadena.
Cuando Delia llegó a casa, su excitación cedió el paso a una cierta prudencia y sensatez. Sacó sus tenacillas para el pelo, encendió el gas y empezó a reparar los estragos hechos por la generosidad sumada al amor. Lo cual es una tarea tremenda, amigos míos, una tarea gigantesca.A los cuarenta minutos su cabeza estaba cubierta por unos rizos pequeños y apretados que la hacían parecerse a un encantador estudiante holgazán. Miró su imagen en el espejo con ojos críticos, largamente.“Si Jim no me mata, se dijo, antes de que me mire por segunda vez, dirá que parezco una corista de Coney Island. Pero, ¿qué otra cosa podría haber hecho? ¡Oh! ¿Qué podría haber hecho con un dólar y ochenta y siete centavos?.”
A las siete de la noche el café estaba ya preparado y la sartén lista en la estufa para recibir la carne.Jim no se retrasaba nunca. Delia apretó la cadena en su mano y se sentó en la punta de la mesa que quedaba cerca de la puerta por donde Jim entraba siempre. Entonces escuchó sus pasos en el primer rellano de la escalera y, por un momento, se puso pálida. Tenía la costumbre de decir pequeñas plegarias por las pequeñas cosas cotidianas y ahora murmuró: “Dios mío, que Jim piense que sigo siendo bonita”.
La puerta se abrió, Jim entró y la cerró. Se le veía delgado y serio. Pobre muchacho, sólo tenía veintidós años y ¡ya con una familia que mantener! Necesitaba evidentemente un abrigo nuevo y no tenía guantes. Jim franqueó el umbral y allí permaneció inmóvil como un perdiguero que ha descubierto una codorniz. Sus ojos se fijaron en Delia con una expresión que su mujer no pudo interpretar, pero que la aterró. No era de enojo ni de sorpresa ni de desaprobación ni de horror ni de ningún otro sentimiento para los que que ella hubiera estado preparada. Él la miraba simplemente, con fijeza, con una expresión extraña.Delia se levantó nerviosamente y se acercó a él.
-Jim, querido -exclamó- no me mires así. Me corté el pelo y lo vendí porque no podía pasar la Navidad sin hacerte un regalo. Crecerá de nuevo ¿no te importa, verdad? No podía dejar de hacerlo. Mi pelo crece rápidamente. Dime “Feliz Navidad” y seamos felices. ¡No te imaginas qué regalo, qué regalo tan lindo te tengo!
-¿Te cortaste el pelo? -preguntó Jim, con gran trabajo, como si no pudiera darse cuenta de un hecho tan evidente aunque hiciera un enorme esfuerzo mental.
-Me lo corté y lo vendí -dijo Delia-. De todos modos te gusto lo mismo, ¿no es cierto? Sigo siendo la misma aún sin mi pelo, ¿no es así?
Jim pasó su mirada por la habitación con curiosidad.
-¿Dices que tu pelo ha desaparecido? -dijo con aire casi idiota.
-No pierdas el tiempo buscándolo -dijo Delia-. Lo vendí, ya te lo dije, lo vendí, eso es todo. Es Nochebuena, muchacho. Lo hice por ti, perdóname. Quizás alguien podría haber contado mi pelo, uno por uno -continuó con una súbita y seria dulzura-, pero nadie podría haber contado mi amor por ti. ¿Pongo la carne al fuego? -preguntó.
Pasada la primera sorpresa, Jim pareció despertar rápidamente. Abrazó a Delia. Durante diez segundos miremos con discreción en otra dirección, hacia algún objeto sin importancia. Ocho dólares a la semana o un millón en un año, ¿cuál es la diferencia? Un matemático o algún hombre sabio podrían darnos una respuesta equivocada. Los Reyes Magos trajeron al Niño regalos de gran valor, pero aquél no estaba entre ellos. Este oscuro acertijo será explicado más adelante.Jim sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo puso sobre la mesa.
-No te equivoques conmigo, Delia -dijo-. Ningún corte de pelo, o su lavado o un peinado especial, harían que yo quisiera menos a mi mujercita. Pero si abres ese paquete verás por qué me has provocado tal desconcierto en un primer momento.
Los blancos y ágiles dedos de Delia retiraron el papel y la cinta. Y entonces se escuchó un jubiloso grito de éxtasis; y después, ¡ay!, un rápido y femenino cambio hacia un histérico raudal de lágrimas y de gemidos, lo que requirió el inmediato despliegue de todos los poderes de consuelo del señor del departamento.Porque allí estaban las peinetas -el juego completo de peinetas, una al lado de otra- que Delia había estado admirando durante mucho tiempo en una vitrina de Broadway. Eran unas peinetas muy hermosas, de carey auténtico, con sus bordes adornados con joyas y justamente del color para lucir en la bella cabellera ahora desaparecida. Eran peinetas muy caras, ella lo sabía, y su corazón simplemente había suspirado por ellas y las había anhelado sin la menor esperanza de poseerlas algún día. Y ahora eran suyas, pero las trenzas destinadas a ser adornadas con esos codiciados adornos habían desaparecido.Pero Delia las oprimió contra su pecho y, finalmente, fue capaz de mirarlas con ojos húmedos y con una débil sonrisa, y dijo:
-¡Mi pelo crecerá muy rápido, Jim!Y enseguida dio un salto como un gatito chamuscado y gritó:
-¡Oh, oh!
Jim no había visto aún su hermoso regalo. Delia lo mostró con vehemencia en la abierta palma de su mano. El precioso y opaco metal pareció brillar con la luz del brillante y ardiente espíritu de Delia.
-¿Verdad que es maravillosa, Jim? Recorrí la ciudad entera para encontrarla. Ahora podrás mirar la hora cien veces al día si se te antoja. Dame tu reloj. Quiero ver cómo se ve con ella puesta.En vez de obedecer, Jim se dejo caer en el sofá, cruzó sus manos debajo de su nuca y sonrió.
-Delia -le dijo- olvidémonos de nuestros regalos de Navidad por ahora. Son demasiado hermosos para usarlos en este momento. Vendí mi reloj para comprarte las peinetas. Y ahora pon la carne al fuego.
Los Reyes Magos, como ustedes seguramente saben, eran muy sabios -maravillosamente sabios- y llevaron regalos al Niño en el Pesebre. Ellos fueron los que inventaron los regalos de Navidad. Como eran sabios, no hay duda que también sus regalos lo eran, con la ventaja suplementaria, además, de poder ser cambiados en caso de estar repetidos. Y aquí les he contado, en forma muy torpe, la sencilla historia de dos jóvenes atolondrados que vivían en un departamento y que insensatamente sacrificaron el uno al otro los más ricos tesoros que tenían en su casa. Pero, para terminar, digamos a los sabios de hoy en día que, de todos los que hacen regalos, ellos fueron los más sabios. De todos los que dan y reciben regalos, los más sabios son los seres como Jim y Delia. Ellos son los verdaderos Reyes Magos.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Tutorial angelito fácil




Este angelito es una cosa muy fácil y rápida de hacer. Para sacarnos de apuro y queda muy lindo. Necesitamos: retazos de tela transparente tipo gasa , una pelotita de telgopor o puede ser de cualquier otro materia. Han observado las bolillas de plástico que tienen los desodorantes a rolón? Esas también sirven. Nosotros ahorramos y la Naturaleza agradece. También usamos las gomitas para el cabello, de esas diminutas y si no tenemos, un piolín sirve (aquí todo sirve). Un detalle para el cuello, piolín o cinta para hacer un ojal y colgarlo. Alitas de cualquier material . Como estoy en vena de reciclar y ahorrar usé el cartón del envase de unas lámparas porque me pareció bárbaro, con brillo y todo.
Corté retazos cuadrados de 14 x 14 cm. Coloqué la pelotita en el medio, doblé en diagonal, até con la gomita y coloqué un detalle en el cuello (moña o flor).Pegué las alas y una piola para colgar con pistola térmica y silicona. Terminado! Ah! las alitas andan por el turorial de las Mariquitas por aquel problemita que ya expliqué.


Tutorial Mariquita

Había prometido el tutorial de las Mariquitas. Aquí está. Me hice un lío con el orden de las fotos. Espero que se entienda igual. Cariños. Que queden lindas.

Tutorial Mariquita 2

Así se ve la Mariquita dada vuelta.
Número 5 - Armamos la base. Hacemos unos cortes en la orilla del círculo de tela de 3cm para facilitar el doblez y colocamos en el centro la pieza de cartón.Pegamos con cola vinílica doblando los bordes hacia adentro.
Las alas que aparecen en la foto no tienen nada que ver con la Mariquita. Se escaparon volando del tutorial del Angelito fácil y vinieron a dar aquí. Cosas de angelito que no cuida sus alas como debe. Qué le vamos a hacer!

Número 4 - Con pintura para tela, negra, pintamos lo que será la cabeza y dejamos secar.