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jueves, 1 de enero de 2015

2015



1 de enero. Temprano en la mañana, antes de que nos “hiervan los caracuses”. Silencio. El mundo duerme. Me he sentado a desayunar en soledad, en el patio. Jugo, pan y un café negro y oloroso. Una página en blanco, la moneda nueva para gastar. Metáforas muy conocidas. Pasó un año, pero como dijo alguien “el tiempo no pasa, los que pasamos somos nosotros”. Si es así, ¿Cómo nos habrá visto pasar el 2014? Algunos contentos por planes que se cumplieron, un trabajo , un techo, un bebé, un problema de salud superado, un amor…Algunos no tanto, por haber corrido 365 días tras un sueño que quedó para el próximo año. Y los que atraviesan del año viejo al nuevo juntando sus pedazos tras golpes inesperados de la vida, que embiste a veces como un animal desbocado. Alegrías, tristezas, esperanzas, amores y esfuerzos. Con esos ingredientes se amasa el pan de nuestra vida. ¿Qué podemos esperar del 2015?...¡Nada! Esperemos de nuestras manos, de nuestro trabajo, de lo que sembramos. El bien que se siembra, la palabra amiga, la sonrisa fraterna, el tiempo dedicado a los otros, la ayuda sin alharaca siempre vuelven de alguna forma.

 Que no falte el trabajo, que no falte el pan, que no falte la salud, que no falte la alegría. Que haya un derroche de solidaridad. Abrazos para todos.

1 comentario:

nimbus nim dijo...

Qué bonito momento en soledad para pensar! Feliz Año y también deseo salud y trabajo. :))