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domingo, 24 de octubre de 2010

Cornelia Funke




¿Cuántas veces al ver una película o leer un libro hemos deseado formar parte del mundo allí descripto?
Pero una cosa es contemplar a los malos y sus atrocidades, ver sufrir a los héroes desde nuestro cómodo sillón, al lado del fuego en invierno, o en nuestra sombra preferida en verano, o entre sábanas conocidas con el aire acondicionado encendido sabiendo que en las últimas páginas todo se resolverá, los malos recibirán su castigo, el bien restablecerá el equilibrio y los héroes tendrán memoria corta para el sufrimiento. Y otra cosa asustadora es encontrarte en un mundo que creías ficticio cuyas criaturas son tan reales como tú. Te encantaría reunirte allí con Bailanubes, el Príncipe Negro y su oso, Roxana, Dedo Polvoriento, Arrendajo; conocer a los elfos, a las hadas azules y al pueblo variopinto pero para eso tendrás que enfrentarte, huir y esconderte de Basta y su cuchillo, de Cabeza de Víbora, de Rajahombres, de Zorro incendiario y toda la Hueste de Hierro. Dicen que hay que tener cuidado con lo que uno desea porque se puede hacer realidad.
Acabo de terminar la segunda parte de la Saga de la Tinta, Sangre de Tinta escrita por Cornelia Funke, y publicada en este caso por SCHOLASTIC en español, New York.
¿Y ahora?
QUIERO LEER LA TERCERA PARTE, YA!!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo! Yo me leí la saga completa hace poco más de un año y de verdad que habría dado lo que fuera por ser Maggie. Recuerdo que en alguna ocasión incluso leí mi libro favorito en voz alta!